E D I T O R I A L

Recto equilibrio

Vamos transitando de una temporada a otra. De la expectativa del año nuevo y el invierno hacia otra diferente. Dentro de diversas sociedades se van desarrollando las fiestas llamadas carnavales que marcan la entrada del tiempo de la Cuaresma. La alegría va a dar paso a la ¿tristeza y privación?, los ritmos y sonidos a ¿un silencio cuasi-sepulcral?, los excesos de la carne a ¿una culpa y arrepentimiento? Las fiestas terminan el “miércoles de ceniza”, y con ello ¿se marca un antagonismo entre ambos acontecimientos? Figuradamente pasamos de un extremo al otro. Al menos eso parece. La radicalidad lleva a desdeñar uno y exaltar lo otro, tratemos de encontrar el recto equilibrio. Hay familias que asisten buscando sana diversión, por otra parte… pues ya se sabe lo que ocurre en esos ambientes tropicales. Cada tiempo que vivimos nos puede ayudar a crecer como personas, habrá que tomar lo mejor de cada uno de ellos. Hay que recordar un principio ético que indica que no todo lo placentero por ello es bueno y debe hacerse.

I N T E R – N O S

El sentido inicial

La ganancia económica altera los sentidos iniciales de las fiestas populares. Desgraciadamente para mal. El presidente de la asociación de hoteles y moteles de Veracruz se quejó que no hubo un repunte en la ocupación de cuartos durante el día de los enamorados a pesar de las promociones (es decir, se demuestra el amor manteniendo un encuentro muy muy íntimo), ¡no así cuando se celebra el día de la secretaria! no queremos ahondar en el motivo, pero así es. Qué decir de estos días de la fiesta de la carne. Ni hablar, no todas los cambios son para bien.

Sufrir para gozar

Si no tiene motivos verdaderamente importantes para ir a Xico y demás lugares circunvecinos ni se le ocurra aparecerse por allá. Actualmente se están llevando a cabo los trabajos de reconstrucción de la carretera desde la salida de Coatepec hasta la población del Crucero, han quitado lo que quedaba de la carpeta asfáltica y ahora hay que circular entre lodo, polvo y más hoyos. La pobre gente de San Marcos de León se las está viendo negras, pero ¿es necesario sufrir de esa manera para que en un futuro (no sabremos hasta cuándo) puedan gozar?

Pobre Whitney

Una mujer que lo tenía todo: talento, fama, dinero, reconocimientos y que debido a las presiones sociales y vicios vio venir abajo su carrera y su vida. Ahora, después de su muerte vuelve su música a los primeros lugares y surgen programas y conciertos en su honor. Pero, ya está muerta. Este penoso caso nos recuerda unos versos de Ana María Rabathé: “No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerla sentir tu afecto, en vida, hermano, en vida” ¿Hay alguien a quien deba acercarse hoy?

“El sentido cristiano de la cuaresma”

POR FRANCISCO CONTRERAS SÁNCHEZ


         El próximo 22 del mes actual corresponde al “miércoles de ceniza”;  generalmente la gente acude a tomar la ceniza por costumbre, porque así lo marca el calendario. Anterior a esta fecha podemos vivir y disfrutar del carnaval, pero ¿qué relación tiene el miércoles de ceniza con el carnaval? ¿Cuál es el sentido original  de la imposición de ceniza?

         Por su parte el carnaval es una tradición que se celebra antes del tiempo litúrgico de cuaresma; etimológicamente significa “adiós a la carne” y su origen remonta a la antigüedad en donde por falta de refrigeración para algunos alimentos (carne, leche, huevos, etcétera),  los cristianos los tenían que  acabar antes que empezara la cuaresma. Pero este sentido original del carnaval pronto empezó a degenerar.  Algunos emprendieron la organización de  fiestas populares llamadas carnavales en donde se  realizaban  grandes comilonas y todo tipo de actos, se abusaba de la debilidad de la carne para  así arrepentirse con provecho durante el tiempo de cuaresma.

         Ahora bien,  el miércoles de ceniza marca el inicio de la cuaresma y su significado es recordarnos que la tierra es efímera y que la vida verdadera comienza con la muerte. Pero esta tradición de la ceniza se viene celebrando  aproximadamente desde el siglo IV. Los primeros registros sobre este rito corresponden a Eusebio de Cesarea que se remonta aproximadamente al año 332 de nuestra era.  Desde la perspectiva de Eusebio, la cuaresma ha de ser un camino de austeridad y vigilancia. Para los judíos la ceniza es un símbolo de penitencia y arrepentimiento, imitando así el testimonio de Abraham y la conversión de los ninivitas.

         A partir del año 384 d.C., la cuaresma adquirió un sentido penitencial para los cristianos y desde el siglo XI, la iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los cuarenta días de penitencia, arrepentimiento y conversión. Con la reforma litúrgica del Vaticano II se ha dado un nuevo enfoque espiritual a la cuaresma. No es tanto la penitencia corporal,  lo que interesa subrayar es la conversión interior del corazón.  No es un rito mágico que nos va a quitar nuestros pecados, es un signo de arrepentimiento que nos recuerda que nada somos y que nuestra vida definitiva se encuentra en el cielo. Por esto al imponerse la ceniza, el sacerdote dice “recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “arrepiéntete y cree en el evangelio”

         Este camino nos ha de preparar para la llegada de la  pascua con el fin de estar más cerca de Cristo. Durante los días de cuaresma estamos llamados a doblegar los momentos de oración, realizar sacrificios (es decir hacer las cosas sagradas) y algunas obras de caridad como la limosna. Cabe mencionar que todos estos actos y obras tendrán verdadero fruto y valor para Dios si son signo de corazones sinceramente arrepentidos. Así pues se recalca la invitación y sentido que tiene la ceniza, un verdadero arrepentimiento que nos conduzca a la conversión para así reforzar nuestra amistad con Dios.





Polvo eres y al polvo has de volver

Lo que nos depara el destino

POR ADOLFO CORTÉS GARCÍA


         La palabra destino es tomada, en estos días,  como un tabú; este vocablo latino, “destinare”, significa ordenar, señalar o determinar algo para algún fin o efecto; dicha expresión es sinónimo de “Hado”, una antigua divinidad o voluntad divina que regula de una manera fatal los acontecimientos futuros; los griegos, denominaban al destino como “Moira” o “Tique”; los romanos, se referían a él como “Fatum o Fortuna”; nuestro idioma dice que el destino es una fuerza o causa que determina lo que va a ocurrir de manera inexorable.

Ahora bien, ¿cuál es nuestro destino? Al pensar en él, hablamos de que existe una fuerza sobrenatural o divina que se impone al actuar del ser humano; con esto, puede ser muy fácil dilucidar el camino de la vida; así, un vicioso no dejará de serlo porque ya fue impuesto en él así ser, mientras un hombre virtuoso lo seguirá siendo por las mismas razones; esto también sería una excusa para explicar los fenómenos raciales, discriminatorios y de clases sociales en nuestra contemporaneidad, podemos, incluso, decir: “ya eres así, no te quejes”, o como la ley de Herodes.

Johann Gottlieb Fichte, filósofo alemán, en su obra: “El destino del hombre”, dice: “observa crecer a un árbol y este no se considerará limitado, pero contén su crecimiento, limítalo y añádele otra rama que no es de su especie y ese árbol se sentirá forzado a actuar de cierta manera”. Así, sabiéndose ya destinado por una fuerza divina, la persona no obrará por gusto, sino establecidamente por la misma fuerza, de manera que el actuar del ser humano está determinado a obedecer lo dispuesto para él.

Lo anterior sería fatal, catastrófico, desastroso, dramático para el mismo hombre, seríamos limitados, sin libertad y voluntad, estaríamos regidos por leyes que nos obligarían a actuar de manera decretada, la vida no tendría sentido.

Pero no es así, entonces, ¿existe el destino? Propiamente no, cuando se dice: “polvo eres y al polvo has de volver” o “de Dios saliste y a Dios regresarás”, no hablamos del destino antes mencionado o tomado en estas acepciones, no existe fuerza sobrenatural que me obligue a actuar como yo no quiero hacerlo, no existe tal divinidad que me depare cómo voy a morir o qué va  a ser de mi vida; dice el CATIC en el número 311, al explicar el mal moral y el destino del hombre: “los ángeles y los hombres, criaturas inteligentes y libres, deben caminar hacia su destino último por elección libre, por ello pueden desviarse y de hecho pecaron”.

El destino del hombre es el lugar al que se dirige la persona libre y voluntariamente, por lo tanto, no es una obligación, cada quien forja su propio destino y dirige su voluntad hacia donde mejor le convenga. ¿Existe un camino? Sí, pero es decisión personal caminar en él. 


Otra vez… el carnaval

POR MARIO ALBERTO CERDÁN SALAS


         Cada año parece repetirse el mismo discurso moralista de la Iglesia y de algunas asociaciones religiosas en torno a los abusos que se generan desmesuradamente por las fiestas del carnaval y lo que conllevan –borracheras, comilonas, pleitos, desenfrenos sexuales, prostitución, robos, secuestros, uso de drogas, etcétera-, y cada año las autoridades civiles (municipales y estatales) del patronato organizador parecen ser sordas a las objeciones que se dan para evitar los excesos perjudiciales a los asistentes a la fiesta más enhieste de cara al miércoles de ceniza. Porque el carnaval literalmente apunta a una privación de carne, con respecto a la práctica de la abstinencia por el tiempo cristiano de la cuaresma. Así sucede una disyunción más o menos vislumbrada entre ser y deber ser, una contradicción entre significados de una misma fiesta, una fiesta con tinte de preparación cristiana, pero vivida irracionalmente. Aunque haya una postura reflexiva que lo cuestione es un hecho, el carnaval se realiza y con ello todas sus “deshumanas” manifestaciones.

         A titulo de ejemplificación: en un noticiario radiofónico de la capital xalapeña se polarizó (las polarizaciones casi siempre excluyen un posible diálogo) esta discusión, ¿será válido que la conclusión de los reporteros sea una postura editorial de la empresa? Esto sin embargo es otro tema-, ahora bien, se exponen y analizan los argumentos que se presentaban en el medio para acallar las posturas que se interrogan por el origen y la finalidad del costoso carnaval jarocho: primero, argüían a que las personas deben respetar y tolerar todas las actividades de los demás; segundo, si hay personas que no gustan de estas actividades carnestolendas, simplemente no asistan; tercero, que los hombres –y mujeres-  religiosos son personas que cometen errores morales mayores; en el último comentario afirmaban que gracias a las actividades del carnaval existía una creación de empleos temporales, es decir,  que afluía una magnífica ganancia económica para muchos. Y precisamente este es el verdadero agente que mueve las voluntades de los gestantes del carnaval, mientras haya ganancias todos salimos bien, aunque en Chihuahua, un estado hermano, la estén pasando mal, se envían veinticinco millones de pesos en efectivo para “promocionar” nuestras fiestas, qué decir de las decenas de miles de preservativos que se repartirán para la sana prevención de enfermedades, dinero que falta para la creación del hospital del IMSS para Banderilla y la región. Que se deben respetar las libertades de los demás es un hecho innegable, pero hay también derecho a cuestionarlas, sobre todo cuando no representan auténticamente un acercamiento al bien común. Y si no se asiste a este evento no por ello dejará de tener un costo al arca patrimonial de los gobiernos que representan a todos, no sólo a algunos. Litigar cuestionando la moralidad que se desarrolla en las personas religiosas es absurdo, pues nadie es perfecto, ¿Quién es intachable en toda su vida?

         Empero, hay una causa principal de los abusos de este género, la cual casi nadie percibe: a la gente no le gusta que le digan lo que debe hacer, les parece una invasión a la privacidad. Luego, “El profeta siempre lleva las de perder” lo dijo Benedicto XVI, es el riesgo que conlleva el atreverse a cuestionar la validez de ciertas acciones, pero en todo caso, la realización del carnaval puede ser una oportunidad para reflexionar acerca de las formas de evangelización, porque la tarea personalista no sólo es fijar límites o posturas, sino traspasarlos y llegar a las necesidades auténticas del corazón del hombre.



Del pecado… a la Gracia

POR ERNESTO MARTÍNEZ ROJAS



ESTO YO NO LO SABÍA…

POR ROBERTO CARLOS CANO MOTA

Allá por el siglo IV se fijó, por fin, la duración de la Cuaresma en 40 días, los cristianos pensaban que los domingos no se podía ayunar porque es y era la celebración del día del Señor. Para evitar esta dificultad, se pensó que lo mejor era llevar el comienzo de la Cuaresma al miércoles anterior al primer domingo de cuaresma. Así quedan exactamente los cuarenta días marcados

… PERO AHORA YA LO SÉ.


FRASE DE LA SEMANA

“El destino es que baraja las cartas pero nosotros somos los que jugamos”

William Shakespeare

1 comentario:

  1. Anónimo7:23 p. m.

    fascinante! ustedes muy bien chavos, Q Diosito los bendiga muxoototototee!!!! besos ;)
    Daniela

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