¡Un año más!
por Casas

E D I T O R I A L

La Corona de Adviento

No sabemos quién trajo entre nosotros la Corona de Adviento, que es tan popular en Alemania. Se trata de una pequeña corona de laurel adornada con cuatro velas que se prenden respectivamente en cada uno de los domingos que nos separan de la Navidad. El hecho es que cada día se hace más popular entre nosotros y también nos hacemos más conscientes de que faltan cuatro domingos para celebrar la fiesta de la gloria de Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor (Lc 2, 14). Con todos los fieles entramos con fe y devoción en el Adviento aunque, por nuestra parte, los exámenes inminentes y la entrega de las tesis traen aparejadas sus propias preocupaciones. No le tememos a la “influenza”, le tememos más a los exámenes. Pero, en el nombre de Dios, nos apuramos y saldremos adelante.


C O N C I L I Á B U L O

¿2012?

Son muchas las personas que nos han preguntado si de veras el fin del mundo está cercano, porque han visto la película 2012, que supuestamente se basa en profecías de los mayas. Pero nosotros sabemos que nadie conoce el día ni la hora (cf Mt 24, 36). Por otro lado, nos preguntamos si en verdad ya se ha podido descifrar la lengua de los mayas. Y ¿qué autoridad tendrían los mayas para fijar la fecha del fin de todas las cosas? Se trata, sin duda alguna, de una película y de una información sensacionalista que lo que intenta es vender y causar impresión.

Ordenaciones en el puerto de Veracruz

El 20 de noviembre de este año hubo 5 sacerdotes nuevos ordenados en el puerto de Veracruz: José Luis Nicanor del Rosario, de Chocamán, Ver.; Gerardo Rojas Ojeda, de la parroquia de San Felipe, Veracruz, Ver.; Fermín Estillado Moreno, de la parroquia de San José Nopaltepec, Ver.; Mario Fernández Montalvo, de la parroquia de Nuestra Señora de la Luz, Veracruz, Ver.; y Martín Tomás Flores Quevedo, de la parroquia de Santiago de Ixmatlahuacan, Ver. Alguno de ellos fue nuestro compañero. A todos ellos deseamos que sean felices en el servicio de Dios y de la Iglesia.


La filosofía mexicana

El maestro Alberto Ruiz Quiroz, director de la Facultad de Filosofía de la Universidad Veracruzana, nos ha regalado un libro que se llama La filosofía mexicana ¿incide en la sociedad actual?, de varios autores: Gabriel Vargas Lozano, Guillermo Hurtado, Mauricio Beuchot y José Alfredo Torres (Editorial Torres Asociados, México, 2008). Los autores están preocupados por las noticias de la desaparición de la Filosofía en el bachillerato. Todos ellos tratan de fundamentar el papel de la Filosofía y su importancia. En el libro hay un buen repaso de lo que la Filosofía ha significado en la vida social de nuestro país, especialmente, a partir del positivismo. Poco después, a través de los miembros del Ateneo de la juventud: Caso, Vasconcelos. También Samuel Ramos, Francisco Larroyo, José Romano Muñoz y luego los llamados “transterrados”: José Gaos, Eduardo Nicol, Adolfo Sánchez Vázquez, Joaquín y Ramón Xirau, J. M. Gallegos Rocafull y el grupo Hiperión: Zea, Uranga, Villoro, Guerra y Sánchez Macgrégor.

Una historia contemporánea de la Iglesia en México

Nos preguntan si hay una historia contemporánea de la Iglesia en México y recomendamos el libro llamado El aguijón del espíritu, de José Miguel Romero de Solís (Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, México, 2006, 750 pp.). Nos ha parecido extraordinariamente interesante y ya se ha hecho una segunda edición.



EL CONSEJO Editorial de la página Concilio, celebró su noveno aniversario de dicha publicación semanal. Entre los festejos se realizó un curso taller sobre géneros periodísticos dirigido por la Lic. Laura Fernández Medina. El día 24 de noviembre, se brindó una cena donde asistieron antiguos miembros del equipo, sacerdotes, personalidades como el Maestro Alberto Ruiz Quiroz y un representante del semanario “Alégrate”, los cuales aparte de convivir, compartieron algunas recomendaciones con el nuevo consejo.


¿Quién decide sobre la vida?
El Estado tiene la obligación de reconocer y custodiar la vida humana
por José Luis Alvarado Jácome


¿Alguien puede decidir cuándo inicia el reconocimiento de la vida humana, así como elegir su término? Si se tratara de opiniones, tantas habría como personas lo razonaran. Todos tendrían su propia verdad y así todos estarían felices viviendo en su mundo subjetivo. Esta utopía bien que se desearía en este mundo caótico. Lamentablemente, para muchos la realidad se construye con el pensamiento y la razón; por el contrario, con el pensamiento y la razón entendemos la realidad. En otras palabras, existe una ley natural que ya está dada mediante juicios prácticos universales y fenómenos que ya se encuentran establecidos. Si siembro una semilla de maíz palomero crecerá una milpa que dará maíz palomero y si después someto la semilla al calor obtendré las ricas palomitas, es algo lógico que no cambiará simplemente por dar una opinión contraria: es evidente; sus descubridores encontraron este proceso que la naturaleza proporcionó, si bien se ha modernizado pero siempre parte de la naturaleza. Pongo este ejemplo muy sencillo y llano, para explicar el inicio de la vida humana mediante procesos completamente naturales. Las evidencias científicas nos muestran que la unión de un espermatozoide con un óvulo da como resultado un nuevo ente llamado “cigoto” que es independiente del cuerpo de la madre -quien le proporciona alimento y protección-, además posee una autonomía en un desarrollo gradual y coordinado que macroscópicamente terminará como niño, adolescente, joven, adulto y llegará hasta la muerte, ¿cuándo será?, en cualquier momento, desde la etapa intrauterina hasta la vejez. Los logros de la embriología moderna nos llevan a reconocer que existe un status humano desde ese llamado cigoto, que es un nuevo ser, individual y ya perteneciente a la especie humana. Existen varias teorías que indican que un nuevo ser humano inicia desde la implantación uterina o desde el inicio y término del desarrollo del sistema nervioso, o desde el nacimiento, cuando ya es reconocido por la madre y la familia o incluso cuando muestra “comportamientos humanos”.

Vuelvo a la idea inicial: las ideas no construyen la realidad. En ese sentido nadie puede otorgarle al recién concebido el status de humano, puesto que ya lo tiene, se le reconoce algo que es inherente a su naturaleza. Si es humano entonces también goza de los derechos humanos, recordemos que en el artículo 3 se establece: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. De la misma manera, nadie puede decidir cuándo debe morir, puesto que la autonomía (que es propia de la naturaleza humana) otorga la igualdad, el valor y, por lo tanto, su salvaguarda como todo miembro de la raza humana. Recordemos que el artículo 6 de los Derechos humanos dice: “Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica”. Lo que aconteció en días pasados en nuestro estado de Veracruz, sobre el reconocimiento del inicio de la vida humana desde la concepción, no es otra cosa sino la misma ley natural que se coloca dentro de la ley positiva. La persona humana no es producto del Derecho civil, ni nace por obra y gracia del Estado y las leyes que lo dictaminan. Son éstos quienes tienen la obligación de reconocer, de custodiar algo que ya es. Así como el Derecho no crea personas, tampoco puede desconocerlas ni decidir cuándo deben dejar de existir. Vivimos en un mundo caótico porque se pretenden cambiar y hasta anular los valores ya establecidos desde nuestra naturaleza humana. Parafraseando a Chesterton que dice: “Para entrar a la Iglesia sólo debemos sacarnos el sombrero y no la cabeza”, quiero establecer que si defendemos la vida del recién concebido no es por mera cuestión de fe sino de evidencias científicas que nos llevan a entender lo que Dios ha sembrado en nuestro

La esperanza para transformar México
por Andrés Romero Romero


Cierta televisora nacional realizó una consulta ciudadana para hallar el problema social más alarmante en México, se daban como posibles respuestas la delincuencia, la pobreza, los desacuerdos políticos y la educación; la persona que se inclinara por alguna de las opciones sólo tenía que llamar por teléfono para dar su parecer, y así sacar el porcentaje final. La opción preferida fue la delincuencia, seguida por la pobreza, y en tercer y cuarto lugar, la educación y la situación política, respectivamente.
Es indiscutible que la preocupación cardinal de la sociedad es defender sus intereses de cualquier tipo de violencia, defenderse del secuestro, del robo, del narcotráfico y de un sin fin de desequilibrios que aquejan a la humanidad. La actitud ahora es a la defensiva, ya no es tanto la búsqueda de una solución que corte de tajo la perversidad sino que más bien es “protegerse” y dejar que la transformación la haga el sistema gubernamental.
Algo de esto expresó José Emilio Pacheco, escritor mexicano, la semana antepasada cuando le entregaban el Premio Reina Sofía, en Madrid, España, donde con algo de pesimismo, reconocido por él mismo, decía: “Ahora la violencia y la crueldad extremas son mi pan cotidiano y vivo en medio de un conflicto bélico sin esperanza de victoria”. Este es el sentir de muchos ciudadanos y damos algo de razón a tal opinión pero no toda, porque consideramos que sí hay una esperanza: la educación.
De las cuatro propuestas brindadas por el medio televisivo para la encuesta, la más necesaria, urgente y determinante es la educación, por medio de la cual se conoce y se reconoce al ser humano como un ser totalitario, objeto de una formación integral, humanista, ética, artística, científica y tecnológica; que busca el respeto a la ley positiva y natural y que defiende los derechos humanos. Es apremiante una educación que fomente el compromiso con los más altos valores humanos y la solidaridad con el bien común.
La enseñanza armónica de los individuos lleva a la transformación de cualquier sociedad. La delincuencia y el terrorismo se verían erradicados por la educación; incluso las actitudes -a veces pueriles- de nuestras autoridades públicas lograrían ser maduras y eficientes, logrando así, la mejora del país por medio del diálogo y los acuerdos. Si hubiera más personas educadas nos olvidaríamos pronto de los conflictos en las asambleas políticas y del uso de la fuerza para hacer valer las opiniones.
En cuanto a la pobreza, es necesario ser más o menos flexible, porque se sabe que la enseñanza no entra cuando el estómago está vacío, sin embargo, hay que considerar que también ese aspecto se relaciona directamente con el fallo de la educación en México.
El trasfondo de la pobreza es el desempleo y éste a la vez se ve precedido por la falta de oportunidades laborales, el hombre sin estudios pasa desapercibido en el campo de la producción, y el patrón sin educación ve en el trabajador sólo una máquina. El pobre no estudia porque está más preocupado por el hambre y el frío, no estudia porque aquéllos que le prometieron mejores condiciones de vida le defraudaron.
Es por todo esto que la educación se convierte en la clave para alcanzar una mayor calidad de vida moral y económica. Pero, como nos enseña la fábula: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿El gobierno? ¿Los maestros? ¿La familia? ¿Todos? Pues aunque se tenga aquel prejuicio de afirmar “lo que es de todos en la práctica es de nadie”, debemos aceptarlo: es una responsabilidad de todos.
Es una iniciativa que requiere de un tratamiento pausado, sincero, confiable, y con buena voluntad, que nos permita avanzar a paso firme hacia el desarrollo cultural, emocional y material del país. El compromiso comunitario se dará cuando los mexicanos comprendamos y superemos las ataduras que nos mantienen en silencio y dependientes de factores que impiden nuestro crecimiento verdaderamente humano.



“A más de uno que dice que la vida es breve, le parece el día demasiado largo”
Fiedrich Hebbel

1 comentario:

  1. Hola que tal.
    Solo para felicitarlos en nombre
    del equipo de comunicaciones del Seminario Conciliar de Durango.

    Espero seguir en contacto con ustedes.


    www.seminariodurango.org


    Luis Armando Carlos Alfaro

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