Feliz día de los inocentes
por CasasE D I T O R I A L
Cinco, cuatro, tres, dos…

Inicia la cuenta regresiva. Estamos a unos días de concluir con ánimo el año 2009, al mismo tiempo nos disponemos a iniciar con esperanza el año 2010. Muchas cosas suceden en estas fechas. Cada que algo concluye, siempre hay dosis de tristeza. Se recuerdan los malos momentos; están presentes las personas que no alcanzaron a iniciar otro año junto a nosotros; preocupan los proyectos que se quedaron inconclusos, etc. Pero no todo en este ambiente es tristeza; suele haber también dosis de esperanza. Cuando algo nuevo viene siempre causa incertidumbre, por eso en estas fechas no falta quien quiera adelantarse a su futuro viendo qué le depara el destino. En realidad, éste es incierto y es así porque su fundamento está en la libertad humana. Nadie sino el hombre puede construir y edificar su propia historia, sólo él puede saber qué le depara el destino, pues él es quien decide y determina qué quiere alcanzar. No hay nada escrito, el año nuevo se convierte en una oportunidad para recuperarse, para levantarse y sobre todo para ser mejores. Concilio también quiere ser portavoz de esperanza y recordar que nuestro futuro también está en manos de Dios, quien es garantía de nuestra libertad y a su vez, de nuestra felicidad. Deseamos a todos nuestros lectores, éxito en sus proyectos y, sobre todo, paz y bienestar.

C O N C I L I Á B U L O S

“Vacatis schola”

Como la mayoría de las instituciones, el Seminario también tiene sus vacaciones. Antiguamente, cuando en los seminarios se hablaba latín, se decía a estas fechas “vacatis schola”. Todos los alumnos del Seminario de Xalapa se encuentran pasando estas fiestas en el calor de su hogar. La Navidad es una oportunidad para que los muchachos que se forman para ser sacerdotes compartan la fe con sus familias, además después de un semestre de trabajo siempre es bueno tomarse un descanso. A todos nos sienta bien un cambio de ambiente para despejar nuestra mente y renovar el espíritu. Esperamos que los seminaristas descansen bien para que el próximo 04 de enero retomen con ánimo sus actividades académicas.

Inocente palomita

El día 28 de diciembre la Iglesia católica recuerda la matanza que Herodes llevó a cabo con objetivo de dar muerte al Niño Jesús; éste era llamado Rey de los judíos; Herodes por miedo a perder su reino decide matar a todo niño recién nacido, afortunadamente no logró acabar con el esperado Mesías; hasta la fecha como signo de veneración se conmemora a todos aquellos que perdieron la vida en ese incidente. En México, este día se ha hecho el tradicional “día de los inocentes”, donde se acostumbra jugar bromas a otras personas: se pide algo prestado con el fin de no devolverlo o se dice alguna mentira para causar una fuerte impresión. Pero, al final, se devuelve todo y se dice la verdad, además suele escucharse la frase “inocente palomita te dejaste engañar…”.

Jornada por la paz 2010
El primer día de cada año, la Iglesia católica propone orar por la paz. En esta ocasión el Papa Benedicto XVI, en su mensaje para la Jornada por la paz 2010, ha propuesto como tema: Si quieres promover la paz, protege la creación. Y menciona al inicio de su mensaje que “aunque es cierto que, a causa de la crueldad del hombre con el hombre, hay muchas amenazas a la paz y al auténtico desarrollo humano integral —guerras, conflictos internacionales y regionales, atentados terroristas y violaciones de los derechos humanos—, no son menos preocupantes los peligros causados por el descuido, e incluso por el abuso que se hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado. Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce «esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos»”.

La paz, asunto del bien común

El amor -«caritas»- es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz.
Benedicto XVI

por Gonzalo Herrera Barreda

La búsqueda del bien común, objetivo primordial de la Sociedad, no siempre es lograda de la mejor manera, quizá porque no se comprende lo que significa ese Bien que requerimos todos. Fácil es detectar que el tipo de bien que he mencionado no es lo mismo que el bien particular, pero como creemos que éste, el particular, si lo entendemos, nos resulta muchísimo más atractivo y como que dejamos para discursos o frases de clase o examen lo que significa el Bien Común, y en la vida práctica no nos esforzamos ni por buscarlo ni por alcanzarlo.

Ojalá llegáramos a convencernos de lo práctico que es buscar y vivir el Bien Común, muchas de nuestras situaciones complejas podrían encontrar solución, necesidades particulares podrían ser satisfechas; de verdad que pintaríamos en el horizonte un escenario distinto que haría que lo que materialmente tenemos que vivir nos diera mayores y mejores satisfacciones como seres humanos. El Bien Común es el ambiente que requerimos como seres humanos para crecer de acuerdo a nuestra naturaleza; es nuestro hábitat; la escuela, la biblioteca, el centro comercial, la estación de radio, las calles pavimentadas, la administración pública, la práctica religiosa, en fin, lo que hoy nuestros ojos llegan a ver y que nos sirve para crecer como seres humanos es parte del Bien Común; sin embargo, nos podríamos quedar con estos signos materiales, que en sí mismo son insuficientes, los seres humanos tenemos que echarlos a andar, nuestras actitudes, nuestras ideas, nuestras intensiones deben hacerse presentes. Desafortunadamente, si es difícil alcanzar lo materialmente necesario, resulta que igual, o veces más difícil, es alcanzar la cooperación de la práctica humana, sobre todo cuando llegamos a encontrar “signos de contradicción”.

Hace unos días se entregó el premio Nobel de la Paz, y la persona electa este año fue, sorpresivamente para casi todos, el actual presidente de los Estados Unidos: Barak Obama. La distinción, ya de por sí polémica, se convirtió en contradictoria cuando, al hacer su discurso de agradecimiento, Obama mencionó algo parecido, que no igual, al siguiente texto: “Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras. Sin embargo, “mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa”.

No es de fácil lectura, ni la cita anotada arriba ni las palabras de Obama, cuando buscamos la paz, y queriendo comprenderla, me he puesto a imaginar qué pasaría en un salón de clase: profesor y alumnos reunidos para un fin, lograr un objetivo, algo que beneficie al Bien Común, sin embargo, la distracción de algún sector puede importunar el logro que ha llevado a todos a ese lugar; el profesor tiene que echar mano de algún recurso, quizá sólo la llamada de atención, quizá un castigo, todo con el fin de lograr la estabilidad que permita a todo el grupo recomponer el camino y alcanzar el objetivo. Lo deseable no es tener que llegar a este punto, que puede ocasionar malestares, pero ante las circunstancias, la medicina se requiere.

El Bien Común justifica ciertas medidas, y he ahí el problema que mencionaba al principio de este escrito, al no comprender lo que es el Bien Común no logramos encontrar ni distinguir las medidas que se requieren para llegar a él; hay medidas no sencillas, difícilmente recurribles, popularmente inaceptables, pero que son medios necesarios para lograr el Bien que tanto nos dará. Obviamente, ni el texto citado, ni las palabras de Obama se refieren a acudir a la guerra sin más, sino ante ciertas consideraciones, la principal, el conseguir el Mayor Bien.

La cita utilizada proviene de dos documentos fundamentales para los católicos, la Constitución Apostólica Guadium et Spes (81, 4) y el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2308). Esta guía nos puede iluminar enormemente el camino; nos afanamos en tantas cosas buenas y sin embargo “se nos niegan”. La búsqueda de la Paz no es sencilla, quien obtiene un premio por buscarla se vuelve en insignia, pero no en el factor fundamental; somos la comunidad humana quienes hemos de ayudar a conseguir el Bien Común; Obama ha mencionado algo semejante a lo que dice la Doctrina Social Católica, quizá le hemos puesto obstáculos al discurso del político estadounidense, espero que no a lo que dice la doctrina; ambos, distingo, buscan un objetivo similar, las condiciones de tener un mundo más humano.


Una excelente idea para comenzar el año
En búsqueda del tesoro
“Cuando deseamos algo con intensidad, el universo entero conspira para que se logre”

por Carlos Daniel Barrientos Sánchez

En el libro titulado “El Alquimista” del escritor brasileño, Paulo Coelho, nos narra la historia de un joven pastor, y además ex seminarista, en búsqueda de su leyenda personal entre los campos de Anta Lucía, España; mientras cuida de sus ovejas, las cuales tiene que abandonar para descubrir algo más valioso que ellas, un misterio se le revela a través de un sueño y comienza la travesía que lo llevará muy lejos de su patria.

El pastor sueña con conocer nuevos horizontes y es por medio de los libros que se adentra en otros mundos lejos del suyo. Decide ir en busca de su leyenda personal, pero no sabe cómo lograrlo. Comienza yendo un poco más allá de sus terrenos para tener nuevos pastos y agua para el rebaño.

En una capilla abandonada donde pasó varios días con sus noches, en tres de éstas, tuvo un sueño repetido y se sintió perturbado, ya que se trataba de un tesoro que le pertenecía y debía buscarlo. Una gitana interpretó su sueño y confirmó que era dueño de un gran tesoro; para encontrarlo tenía que ir hasta las pirámides de Egipto. Ella segura de que lo encontraría, le pidió el diez por ciento del tesoro.

Una serie de inconvenientes obstaculizaron su objetivo, pero al final pudo resistir todas las dificultades en el camino para alcanzar la felicidad. Es precisamente éste, el mensaje que Coelho pretende mostrar con la historia del alquimista: aquel que es capaz de convertir todo metal en oro.

Es una historia conmovedora, la cual nos motiva de manera muy sencilla a descubrir nuestra misión en la vida, para lo cual debemos estar atentos a la voz de nuestra conciencia, pues cuando deseamos algo con intensidad, dice Paulo Coelho, el universo entero conspira para que se logre. Ahora que comenzará un nuevo año, es buen momento para reflexionar acerca de aquellos sueños que hemos dejado de perseguir, y replantearnos nuevos retos que nos motiven a ser mejores personas, pues vana sería nuestra vida sin una misión que cumplir. Cuando dejamos de soñar, comienza el ocaso de nuestra vida.





“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz”.

Albert Einstein


1 comentario:

  1. Anónimo10:41 p. m.

    Es interesante la página, asi que me gustaría conocer las anteriores pero no se como hacerlo; ¿Pueden poner un hipervinculo (enlace, vínculo, hiperenlace o link)?
    Gracias

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