E D I T O R I A L

¿Padre o madre?


El venerable papa Juan Pablo I escandalizó a no pocos, cuando en una de sus intervenciones dijo que Dios es más madre que padre. A muchos les pareció extraño porque, ciertamente, en la sagrada Biblia Dios es presentado, sobre todo, como padre. Y no hay un solo cristiano que no se sepa de memoria la oración que Jesucristo nos enseñó y que empieza diciendo precisamente: “Padre nuestro…”. Ciertamente, hay algunas indicaciones en la Biblia donde se habla del amor maternal de Dios, pero Jesús nos enseñó a dirigirnos a Dios como “Padre” o “Abbá”, de donde vienen los términos abad y abadía. De hecho, por las limitaciones y defectos de nuestro padre y porque muchas veces no se hace presente –México es un país de madres solteras –, nuestro cariño y afecto se dirigen, principalmente, hacia la madre. Pero también en nuestro lenguaje popular solemos decir que una cosa es “muy padre” para decir que es muy buena o excelente. De modo que en nuestro corazón hay una gran ambivalencia y en cada caso habría que ver qué predomina. Freud nos quiere hacer creer que en el fondo odiamos a nuestro padre, pero en realidad, de manera consciente y lúcida, lo reconocemos y queremos, a pesar de sus limitaciones y defectos. Nuestro padre es para nosotros una huella o un dejo –por más lejano que sea– de la paternidad de Dios.


¿Qué es la vida eterna?
por Antonio Ovando Cigarroa

En su última encíclica Spe Salvi (30 de noviembre 2007) Benedicto XVI se pregunta, ¿qué es la vida eterna?, como si quisiera de alguna manera responder a la invitación que le hizo Jürgen Habermas. Y buscando dar una respuesta trae a colación el diálogo con el que se iniciaba en el antiguo rito del bautismo. El sacerdote preguntaba: “qué nombre le van a poner al niño”, “qué cosa piden para él”. Y los padres respondían: la fe. El sacerdote volvía a preguntar: y ¿qué le da la fe? Y la respuesta era la vida eterna.
Según esto cuando los padres llevan a un niño al bautismo, no solamente lo introducen a la comunidad de la Iglesia Católica –lo socializan–; no solamente piden quitar la mancha o pecado de origen que traemos todos –lo limpian–, sino que se le entrega la vida eterna. La fe y el bautismo son la llave para la vida eterna.
Pero ahora surge la cuestión, ¿queremos realmente la vida eterna? Muchos que se han detenido a pensar en esto, creen que sería una cosa sumamente aburrida. Lo que todos queremos es la vida presente. Seguir viviendo indefinidamente, más que una bendición sería una maldición. Hay en nosotros algo contradictorio: por un lado no queremos morir; por otro lado, tampoco deseamos seguir viviendo indefinidamente. Estamos ante una verdadera paradoja. Habrá que preguntar dos cosas: primero, qué significa “vida”; y segundo, qué significa “eterna”.
Hay momentos en que experimentamos una vida que es simplemente vida, felicidad. Es lo que deseamos realmente; y por otra parte podemos imaginar una totalidad que nos abrazara y en la que nos sumergiríamos como en un océano de amor. El Papa dice “podemos únicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados por la alegría”.Hay que hacer un esfuerzo por pensar así para entender el objetivo de la esperanza cristiana. Un momento de felicidad que resulta ser eterno.
El padre Rafael Muñiz
por Marissa Ponce de Cházaro

En el caso penal que se sigue contra el sacerdote, nadie pide que no se siga ni se le ha escondido para obstruir un proceso. No se trata de encubrimiento ni de una novela que convierta a la Iglesia en personaje atractivo para ser cazado como animal. Nadie está más interesado en el mejor término del asunto que las personas que confesamos una misma fe en Cristo y buscamos vivir nuestros derechos y obligaciones con responsabilidad.
El video de los detenidos presentados a las cámaras requiere de la objetividad del televidente. No tenemos enfrente el proceso penal ni el delito ni las pruebas ni los agraviados. Lo que sí tenemos es la imagen de una persona esposada, señalada y presentada como presunto delincuente. Tenemos su expresión donde se muestra el miedo producido por el acoso de algunos medios informativos, las preguntas compuestas a boca de jarro y descontextualizadas. Habría que recordar que la figura que aparece en las imágenes es la de una persona, no la de un personaje irreal de novela. Se trata de una persona que goza de todos los derechos humanos que gozamos nosotros y como tal debe ser tratada.
Es nuestra esperanza que esos derechos sean respetados por los representantes de la justicia y no se vea sometido a trato denigrante ni discriminante, y que la ley, ante todo, lo proteja presumiendo su inocencia antes que se pruebe alguna culpabilidad. Ojalá los televidentes también seamos capaces de eso. Ya formamos un pueblo que busca la mayor justicia posible, también somos personas maduras que crecemos con la ayuda y protección de valiosas instituciones defendidas con valentía y esfuerzo. En eso confiamos y por ello no dejamos de pedirle a Dios por su hijo, sabiendo que Su Espíritu moverá las conciencias y el conocimiento hacia el mejor y más justo fin para todos.
El mal no es una realidad positiva
por Petra Guzmán Mendoza

El problema del mal fue una constante a lo largo de la vida de San Agustín Nació el 13 de Noviembre de 354 en Tagaste, en el África, murió en Hipona el 28 de Agosto de 430, es junto con Jerónimo de Estridón, Gregorio I Magno y Ambrosio de Milán uno de los cuatro más importantes Padres de la Iglesia latina. Nos hemos preguntado al igual que él, ¿Dónde está el mal? ¿De dónde y por dónde se ha deslizado hasta acá? ¿Cuál es su raíz y cuál es su germen? ¿Existe el mal? ¿De dónde viene? Y es por esta razón que nos hemos dado la tares de investigar y explicitar la doctrina del mal en el libro de Las Confesiones de San Agustín.
A San Agustín le costó mucho trabajo descubrir que el mal no es una realidad positiva como la del bien. Muchos fueron los intentos del Doctor de Occidente, para dar respuesta a estas interrogantes y fue en esta búsqueda donde cayó en manos de los Maniqueos una doctrina dualista que afirma que hay dos principios uno del bien y uno del mal; el dualismo maniqueo trata de explicar la presencia del mal en el mundo, que ha preocupado tanto a los hombres, pero sin hacer responsable al hombre, pues dicen que en el universo todo tiene una finalidad, que ha sido impresa por su autor y no quieren aceptar la responsabilidad de la libertad del humana.
Después de permanecer durante nueve años en esta doctrina Agustín escuchó a San Ambrosio de Milán, (Tréveris, c. 340 - Milán, 397 fue un destacado arzobispo de Milán, y un importante teólogo y orador. Es uno de los cuatro Padres de la Iglesia Latina y uno de los 33 doctores de la Iglesia Católica.) Y por medio de sus sermones y de un largo proceso de estudio y reflexión racional es capaz de formular auténticamente su propia doctrina y afirmar que el mal no es más que la privación de un bien, es la privación de un bien, debido, del mismo modo, que la ceguera es la privación de ver. El mal existe en el bien y sólo tiene sentido en la relación con el bien que le falta la propia perfección; este mal no tiene subsistencia propia y, por consiguiente, reside en algo bueno. Ahora bien si el mal existe aunque no como sustancia ni mucho menos ha sido creado por Dios, nos preguntaremos ¿Cuál es su origen? Pero para responder al origen del mal, tenemos que distinguir entre el mal físico y el mal moral. Son males diversos, cuyo origen se explica de diverso modo. En cuanto al mal físico se refiere a aquellos males que golpean la integridad física del hombre: como el dolor, el sufrimiento, las enfermedades y la muerte. En cambio, los males morales son aquellos en los que interviene la voluntad. El mal moral no está pues en las cosas, que son buenas, sino en el abuso de la libertad, la cual sirviéndose mal de las cosas buenas, crea la falta de rectitud, el desorden moral. Y es así como San Agustín afirma que el mal existe, pero no como una realidad sustancial, sino, como la privación de un bien y que el libre albedrío de la voluntad es la causa del mal que hacemos y que padecemos.


C O N C I L I Á B U L O
El calvario y la cruz

Sentimos que al padre Rafael Muñiz López se le está haciendo pasar por un verdadero calvario y que carga una pesada cruz, por su exposición escarnecida ante los medios de comunicación social. Nosotros creemos que es inocente del delito del que se le acusa. Lo conocemos bien y no tiene nada de pederasta o pedófilo. Sabemos que a una computadora –u ordenador, como dicen los españoles– se le puede meter toda clase de cosas. ¿Qué ha pasado? ¿Quién es el que le está haciendo este daño tan grande al padre Rafael Muñiz López? Como siempre, hay que buscar a quién beneficia un asunto y, en este caso, quién puede estar ejerciendo una venganza. Una venganza como ésta es una verdadera injusticia.
La Facultad de Filosofía de la UV, acreditada

La Facultad de Filosofía de la Universidad Veracruzana ha recibido de un organismo externo su certificado de calidad. Esta declaración la hace una asociación civil, que es una extensión de la tarea que desempeña el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior en nuestro país (COPAES), a través del Consejo para la Acreditación de Programas Educativos de Humanidades (COAPEHUM). Nos es muy grato felicitar al maestro Alberto Ruiz Quiroz, cuyo trabajo incansable y capacidad analítica nos constan por varias pruebas y por sus artículos publicados en el Diario de Xalapa.

¿Qué hacer en un consejo?

Si por una u otra razón a usted lo han invitado a formar parte de un consejo parroquial, debe tomar muy en serio su papel. No se trata propiamente de un grupo de devoción o de estudios, sino de ayudar a los presbíteros para que conozcan bien su comunidad y sepan dirigirse a ella en medio de sus limitaciones.
Una cosa obvia y sencillísima es lo referente al sonido de las iglesias. Si nadie dice nada, si todo mundo tolera pasivamente las deficiencias o defectos, nada se arregla. Lo mismo vale de la música, pero también y sobre todo, de la realidad misma que se vive dentro de los límites de la parroquia porque, de lo contrario, los presbíteros vienen a conocer la realidad sólo por la nota policíaca de los periódicos. El que es miembro de un consejo debe saber dar consejos, sin pretender, por otra parte, tener siempre la razón.


Un libro de éxito

Nos ha llegado a la mano –para la biblioteca– un libro de José Antonio Crespo, que en este año 2009 ha tenido 4 ediciones: Contra la historia oficial. Episodios de la vida nacional: desde la Conquista hasta la Revolución (Debate, México 2009). A medida que se acerca el bicentenario de la Independencia nacional y el centenario de la Revolución mexicana, aparecen nuevos libros que ponen en cuestión la historia de bronce, o historia oficial, que se enseña en las escuelas.Quizá el asunto principal sea el papel de los Estados Unidos de Norteamérica en nuestro desarrollo. Jamás los norteamericanos habrían permitido un régimen o una orientación diversa de la que a ellos convenía.
"Padre Rafael Muñiz López estamos contigo, sabemos que eres Inocente"
CONCILIO

1 comentario:

  1. Anónimo11:25 a. m.

    Esta muy bien que le hagan cambios a la página en cuanto a imagen , lo malo es que no está actualizada.. esperamos verla ya actulizada, y que sea cosntante..
    saludos!!!

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