Domingo 01 de marzo de 2009

Plana semanal del Seminario Arquidiocesano de Xalapa, Ver. MÉXICO
Desde el año 2000
Aparece los domingos en el Diario de Xalapa




E D I T O R I A L

Hacia la Pascua


Pasado el Miércoles de Ceniza, la comunidad católica entra en un período de recogimiento y de conversión, como preparación a la Pascua. Antes era muy significativo que todas las imágenes se cubrían con un velo morado. Ahora son muy pocas las cosas que nos recuerdan que la Cuaresma es tiempo de penitencia y de serena espera de lo que es nuestra redención. Pero no hay que olvidarlo. No hay que hacer como un pueblo –cuyo nombre preferimos omitir- que iba a celebrar el “Carnaval de Semana Santa”. Mayor ignorancia no se puede imaginar. Uno espera de las autoridades y, aunque sea poco, también de los comerciantes, que tengan respeto y atención a las tradiciones y creencias.



¿Ayunar es dejar de comer?

Sergio Pérez Portilla

Ha dado inicio el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Es éste un periodo de preparación espiritual intensa, como ha recordado el papa Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma de este año –mensaje dado, por otra parte, desde el 11 de diciembre del año anterior–, y es una preparación para el verdadero objetivo del creyente: el día de la Resurrección. En el ya citado mensaje se ha recordado la necesidad de llevar a cabo las llamadas obras de penitencia: oración, ayuno y limosna, y para este 2009, de manera especial, el Sumo Pontífice ha hecho hincapié en una de ellas en particular: el ayuno. Con obras de penitencia, o momentos penitenciales, entendemos aquellos momentos de reflexión sobre nuestra situación y la necesidad de Dios que llevan a una verdadera vuelta al Padre.

Comúnmente diríamos que ayunar es dejar de comer, así, sin más. Pero ya el Papa ha dado una perspectiva que ilumina: el verdadero ayuno consiste, en sus palabras, en cumplir la voluntad del Padre celestial, pues insiste, ayunar tiene como finalidad comer el alimento verdadero que es hacer la voluntad de Dios. Sí, es cierto, el ayuno implica abstenerse de comer físicamente, pero cuando se cae en el legalismo se deja atrás el sentido real y válido de dicho acto. Ahora, por la situación de nuestro país hay de hecho ayunos obligatorios. Entonces, ¿cuál es el verdadero ayuno, el que aprueba y premia el Padre que ve en lo secreto? Es, en palabras del Obispo de Roma, el que ayuda a curarnos de todo lo que nos impide adecuarnos a la voluntad de Dios. Es decir, aquel acto que, apoyado en el signo de la privación del alimento material –signo que por su parte tiene sentido únicamente cuando refiere a la disposición interior a escuchar a Cristo y nutrirse de su palabra de salvación–, nos lleva invariablemente a la plenitud y satisfacción integral en el Señor.

Por último, y retomando lo dicho acerca de nuestra patria, el ayuno debe ayudarnos a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. Algunos, por tradición, los viernes de Cuaresma no desayunaremos, y en la comida dejaremos la carne, pero la cambiaremos por pescado o mariscos tan bien preparados que en lugar de hacer conciencia haremos más bien antojo. No, no debe ser. Ayunar no es sólo dejar de comer o cambiar la comida por otra “más sencilla”, ayunar es permitirnos experimentar la necesidad de Dios, permitirle a Él hacerse presente, y permitir a nuestros hermanos ser parte de nuestra vida espiritual y, así lo quiera el Señor, ser parte de nuestra vida total: cuerpo y alma.





¿Puede llegar el hombre a conocer?
Carlos Gabriel Sánchez Ramos


Desde hace muchos años se planteó este problema, ¿puede el hombre llegar a conocer? Y si puede, ¿hasta dónde abarca tal conocimiento? Son éstas las cuestiones que hicieron surgir una corriente filosófica: el escepticismo.

El primer escéptico del siglo V fue Gorgias de Leontino, quien sentó y defendió tres tesis: en primer lugar, nada existe; en segundo lugar, si existe algo, no lo podemos conocer; y por último, supuesto que existiera algo y lo pudiéramos conocer, no lo podríamos comunicar a los otros. Su tesis pone totalmente en duda el conocimiento, es decir, que el hombre pueda llegar a obtener la verdad.

Después de dos mil años llega otro filósofo importante como René Descartes, quien con su escepticismo metódico da razones para dudar, pone en lo máximo a la duda como prueba del conocimiento y para esto da una serie de afirmaciones: primero los sentidos nos engañan frecuentemente y un ejemplo es cuando a un enfermo se le dan alimentos amargos y le saben dulces o viceversa; así también, dice Descartes cuando alguien sueña cree estar seguro de que eso pasó en la realidad, ¿acaso la realidad es un sueño? Incluso cuando a una persona le amputan la pierna, después de la amputación siente aún vivos los dolores del miembro que ya no posee. Ante todo esto parece que efectivamente lo que nos rodea puede ser una ilusión o un sueño.

Su segunda afirmación es que la razón también podría engañarnos, y esto lo dice porque también en las matemáticas se dan errores, pues a veces se dan equivocaciones de cálculo. Por lo tanto, ¿existe algo que no pueda ser sometido a la duda? Al respecto Descartes afirmó: “Si me engaño tengo también que existir, pues para pensar tengo que existir, de aquí surgió su famoso principio: Cogito, ergo sum” (pienso, luego existo). Este principio creó desacuerdos con algunos filósofos, ya que el error que cometió Descartes fue el confundir dos cosas que son totalmente distintas, el fondo o contenido del pensamiento y el pensante mismo, pues de lo primero dicho no se sigue su conclusión.

Pero regresando al problema si existe algo o no, ¿cómo demostrarlo racionalmente? Se dan tres caminos: Ver si el escéptico no se contradice, de ser así no diría nada en absoluto, pues al preguntarle si está cierto de su tesis y éste al afirmarlo se estaría contradiciendo. Por otro lado, el ver cómo se verifican sus hipótesis, es decir, si coinciden realmente con la experiencia. Por último, ver si estas tres cosas que Gorgias niega no son evidentes, de serlo así, se podría afirmar que realmente existe algo y que se conocen muchas cosas con certeza, que pueden ser comunicables.

En otras palabras se pueden formular tres tesis como respuesta al planteamiento que hace Gorgias: Primero existe con toda certeza algo; segundo podemos con toda certeza conocer algo de lo que existe; y tercero es igualmente evidente y cierto que podemos comunicar a los otros algo de lo que conocemos.

Pero esto no lo es todo, porque dentro de la teoría del conocimiento quedan aún cosas que no están claras, a saber: el realizar la distinción entre realidad y apariencia, otro es que si se tiene la certeza de que algo existe el cómo es ese algo aún queda sin saberse; y una más es saber cuál es límite del conocimiento del hombre.

En conclusión, lo que un escéptico dice es una exageración, aunque en ello se encuentre algo de verdad, ya que las posibilidades del conocimiento son muy escasas, pues la mayor parte del saber es sólo probabilidad. Existen certezas absolutas, pero son raras. La realidad es enormemente compleja y la verdad también lo es y sólo por un fatigoso trabajo el hombre puede asimilar algo de ella; no mucho pero sí algo. Por consiguiente, la filosofía es bella y al mismo tiempo difícil.



ESTO YO NO LO SABÍA...
Diácono
Alfredo Peralta

El término diácono es de origen griego (diákonos) que significa “el que sirve”. Pero no se trata de cualquier servicio sino, específicamente, el servicio de las mesas.

El primer testimonio cristiano que tenemos del diácono lo dan los Hechos de los Apóstoles (6, 1-7), donde se le encarga “la asistencia cotidiana de las viudas” o “servicio de las mesas” para que los apóstoles no descuiden el “servicio de la Palabra de Dios”. Ministerio muy distinto.

En la actualidad el diácono es el grado menor de la jerarquía. Su ministerio consiste en servir al pueblo de Dios en la liturgia, en la Palabra y en la caridad. A primera vista se distingue de los sacerdotes porque portan la estola terciada, es decir, cruzada, y dalmática. Algunas de las cosas que realizan dentro de la Eucaristía es proclamar el Evangelio, preparar las ofrendas en el altar y dar la despedida a los fieles al final de la Misa.
... pero ahora ya lo sé.




FOTO-NOTA

Habiendo concluido su formación sacerdotal y encontrándose idóneos después de los escrutinios, Ignacio Gustavo Pimentel Colula y José Luis Ortiz Gómez, recibieron el orden del diaconado. La celebración se llevó a cabo en la Iglesia Catedral de Xalapa, el pasado martes 24 de febrero. Ésta duró alrededor de dos horas y fue presidida por el arzobispo Hipólito Reyes Larios. Los nuevos diáconos fueron acompañados por sacerdotes, religiosas, seminaristas, amigos y familiares. Los felicitamos de corazón y esperamos muy pronto verlos ordenados sacerdotes para bien de esta Iglesia Arquidiocesana.



C O N C I L I Á B U L O


Los neocatecúmenos

Hemos visto con gusto la llegada una vez más del padre Alberto Zamora entre nosotros. Como es sabido, es a él a quien le debemos la introducción de esos grupos tan especiales que se llaman “catecumenado”. El padre Alberto es muy querido entre nosotros.


Los mochos y la torre mocha

En tiempos pasados, a los conservadores les llamaban los “mochos”. Era una alusión a Antonio López de Santa Anna que había perdido una pierna en una de las guerras contra los franceses. Santa Anna era de Xalapa. ¿Por eso se nos dirá “mochos” también a nosotros? Más bien, pensamos que nos pueden decir “mochos” por la torre inconclusa de la iglesia catedral. Uno no acaba de entender por qué nadie ha podido saber qué cosa pasó ahí y por qué no se da término a esta torre que es un adefesio y una cosa verdaderamente lastimosa. ¿No habrá alguien que tome en serio este asunto? Cualquiera que viene de fuera ve esto como una cosa fea y como un descuido inaceptable.


Benedicto XVI y los neocatecúmenos


El sábado 10 de enero, el papa Benedicto XVI recibió en la Basílica de San Pedro a un grupo muy numeroso de miembros del Camino Neocatecumenal. Les dijo cosas muy hermosas, entre otras: “El Camino Neocatecumenal se integra en la misión eclesial como una de las numerosas sendas suscitadas por el Espíritu Santo con el Concilio Vaticano II para la Nueva Evangelización”. Y los exhortó a la integración orgánica del “camino” en la pastoral diocesana y su unidad con las demás realidades eclesiales.


Una vuelta por la Internet

Con la Internet el acceso a más información es evidente, aunque no toda ella sea valiosa. Últimamente nos hemos enterado de los llamados “blogs”, o páginas personales, en los cuales cada uno puede darse a conocer. El director de la Facultad de Filosofía “Rafael Guízar Valencia”, el padre Zilli Mánica, ya tiene el suyo; la dirección es
www.jbzilli.blogspot.com sabemos que más de uno nos lo agradecerá. También “Concilio” se encuentra ahí desde hace algún tiempo, pero ahora con una imagen nueva, visítanos en www.saxconcilio.blogspot.com esperamos sus comentarios.



“Perdonar es el valor de los valientes”
Mahatma Gandhi

1 comentario:

  1. Muchas felicidades por sus escritos.

    Que la Cuaresma nos acerque más a una experiencia viva de Cristo.

    Dios los bendiga y la Virgen los acompañe siempre.

    En Cristo, Juan Carlos

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